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400 expertos de 38 nacionalidades se reúnen en Sevilla en el Taller del Consejo de Europa

400 expertos de 38 nacionalidades  se reúnen en Sevilla en el  Taller del Consejo de Europa para la implementación del convenio Europeo del Paisaje  y del Congreso Internacional “Agua, Paisaje y ciudadanía ante el Cambio Global.

 El Encuentro , celebrado del 14 al 16 de marzo, ha contado además con sesiones paralelas para abrir la participación a expertos de la ciudad, con una   exposición “Las Alamedas en España y América” y dos salidas de campo que ha permitido a los asistentes conocer los espacios verdes de Sevilla a través de una visita guiada por los jardines ocultos de la ciudad; y otra a la biodiversidad del Parque nacional y natural de Doñana dirigida por José Juan Chans Pousada, gerente del Espacio Natural de Doñana y Vicedirector responsable del Equipo de Seguimiento.

La 22ª Reunión del Taller del Consejo de Europa para la implementación del Convenio Europeo del Paisaje y Congreso Internacional “Agua, paisaje y ciudadanía ante el Cambio Global” (en adelante TEyCI); ha tenido lugar en el marco de las acciones conmemorativas del 25 aniversario de la Carta del Paisaje Mediterráneo, aprobada en Sevilla en abril de 1992 y tomada por el Consejo de Europa en 1994 como base para la redacción de un acuerdo similar relativo a todo el continente

La celebración del TEyCI en la ciudad de Sevilla, ha supuesto una gran oportunidad para reflexionar sobre el papel que juegan los paisajes del agua en un momento clave de los desafíos que planta el cambio climático a nivel mundial. Una oportunidad en la que se ha puesto de  manifiesto una vez más que las relaciones entre ciudad y naturaleza, tienen una larga tradición histórica en la que Sevilla asume un papel protagonista. Como ejemplos, la Alameda de Hércules, que sirvió como modelo para de paseos similares en toda España e Hispanoamérica entre los siglos XVII y XIX; o los jardines del Real Alcázar, modelo de jardín hispanoárabe.

Con este Congreso Internacional, se cierra un ciclo de dos años de actividades que se han desarrollado en conmemoración del 25 aniversario de la Carta del Paisaje Mediterráneo (Carta de Sevilla), redactada en Sevilla en 1992. Se trata de un documento elaborado en el ámbito del Congreso de Poderes Locales y Regionales del Consejo de Europa, por iniciativa de las regiones de Andalucía (España), Languedoc-Roussillon (France) y Toscana (Italia) que sirvió como antecedente del Convenio Europeo del Paisaje, actualmente en proceso de apertura a escala mundial.

A través de las experiencias internacionales presentadas en este encuentro se ha evidenciado la pluralidad y diversidad de los paisajes del agua y del agua en los paisajes. La protección, gestión y ordenación de los paisajes del agua de acuerdo con el Convenio Europeo del Paisaje y las estrategias a implementar deben estar en consonancia también con los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas, con el convencimiento de que el paisaje juega un papel fundamental en la consecución de esos objetivos.En estas experiencias se hace patente como los usos y la gestión de los recursos hídricos son determinantes en la construcción del paisaje, a veces de forma racional y responsable y, en otras ocasiones, de modo manifiestamente insostenible.

El agua es sin duda un componente mayor de muchos paisajes, tanto los continentales como costeros, marinos, e incluso subterráneos o subacuáticos, de su configuración presente y de su construcción histórica, de su funcionamiento socioecológico y económico, de sus representaciones culturales artísticas y vernáculas, y de su significado simbólico e identitario.

Obedeciendo a las leyes de la gravedad y sin tener una forma propia, el agua puede ser contenida, retenida, desviada, sin perder su naturaleza biológica, su capacidad de reserva energética y su decisivo papel en procesos naturales y humanos. Es pues un elemento proteiforme, plástico y omnipresente.

Pese a su unicidad ligada a su ciclo bio-geoquímico, cada vez más artificializado, este elemento natural es al mismo tiempo un recurso, la base de ambientes de alto valor ecológico, y componente de construcciones culturales de elevado contenido simbólico e identitario.

Ese alto interés del agua como recurso, ambiente y patrimonio común, objeto de conflictos de uso, más aún en un contexto de cambio global al que el ciclo del agua resulta especialmente sensible, explica que el agua haya sido y sea en los países del Consejo de Europa objeto de políticas específicas, hídricas e hidráulicas, guiadas por los principios de la planificación y la gestión aunque aún con escaso contenido paisajístico.

El Convenio Europeo del Paisaje ha puesto  también un especial énfasis en la toma en consideración de la percepción humana en los estudios de paisaje y en la participación social en su gestión. En este encuentro se han presentado diferentes trabajos en los que se analizan desde un punto de vista conceptual y práctico diversos aspectos que atañen a esta dimensión social del paisaje.

El carácter integrado del sistema hídrico desde una perspectiva paisajística explica que un elevado número de aportaciones presentadas posean un carácter trasversal por lo que las conclusiones se presentan trascendiendo los diferentes bloques temáticos en los que se han organizado para su exposición:

Conclusiones: Reflexiones y aprendizajes compartidos

  1. Los paisajes del agua han sido el producto de sus condicionantes naturales, así como de su gestión en distintos contextos espacio-temporales, generando valores ecológicos y culturales materiales (humedales, riberas, canales, presas, algibes, molinos, acequias, etc.) e intangible (leyendas, pinturas, obras literarias, saberes, oficios, etc.) revelándose la necesidad de conocerlos y divulgarlos para su adecuada ordenación y gestión. El desarrollo de metodologías de investigación basadas en la Ciencia Ciudadana y la formación técnica especializada, favorecerán la implicación de los actores locales y la calidad de los instrumentos y proyectos de paisaje.
  2. Las políticas sectoriales vinculadas al agua, en particular la hidráulica, la agraria y la de ordenación de zonas costeras, adolecen en general de la mirada paisajística que es necesario incorporar para su sostenibilidad territorial, económica y sociocultural. En este sentido, en las experiencias presentadas se ha puesto de manifiesto, a partir de la aplicación de nuevas metodologías, la incorporación de la perspectiva y los criterios paisajísticos en iniciativas y programas de ordenación, recualificación y mejora de ambientes y paisajes del agua.
  3. La adaptación al contexto actual de las prácticas tradicionales ligadas al aprovechamiento de los recursos hídricos debería llevarse a cabo, como muestran algunas experiencias presentadas mediante el fomento de la innovación, tanto tecnológica como social, manteniendo su función principal a la vez que se garantiza su sostenibilidad económica, social y medioambiental.
  4. La conservación de la integridad y autenticidad de los paisajes del agua, como paisajes vivos, constituye un activo territorial de primer orden para el desarrollo y la fijación de la población en las áreas rurales. Es necesario que quienes mantienen la calidad de estos paisajes reciban un reconocimiento social y financiero por las externalidades económicas que generan.
  5. En un contexto de cambio climático y de fuerte presión demográfica, la escasez de recursos hídricos, la contaminación de las aguas continentales y marinas, así como la creciente incidencia de los riesgos naturales han de disuadir a los actores públicos y privados de la implantación de nuevos usos basados en el consumo intensivo del agua y en un fuerte impacto y en la degradación de su calidad y en la alteración de sus procesos naturales.
  6. La gestión estratégica del agua está sometida a intereses a menudo contrapuestos por lo que se plantea la necesidad de progresar en la generación de escenarios de negociación y concertación para prevenir conflictos.
  7. En ocasiones los paisajes del agua pueden verse comprometidos por el distanciamiento de los centros de decisión respecto a los problemas y expectativas de los agentes locales, sobre todo de quienes están directamente involucrados como forma de vida en su manejo. Hay que abrir ventanas de oportunidad para que estos agentes puedan transmitir sus expectativas, problemas y propuestas a quienes finalmente redactan las normas que les afectan.
  8. Se constata una creciente sensibilidad ciudadana en contextos urbanos frente a los cambios operados en su entorno paisajístico como la pérdida de inmuebles patrimoniales, el arbolado urbano o los impactos visuales. Es necesario promover la creación de foros que faciliten los canales de comunicación y concertación entre los agentes implicados y fundamenten estrategias de gestión de los paisajes del agua en la ciudad.
  9. El poder de evocación de los paisajes del agua se hace patente a través de su creación y/o recreación artística, arquitectónica, literaria, audiovisual o simbólica. Del mismo modo, la presencia del agua en el paisaje dota a la experiencia cotidiana de un valor inmaterial asociado a la calidad de vida, circunstancia que se refleja en la atracción que suponen para el conjunto de la ciudadanía en sus actividades educativas y esparcimiento. Por ello la creación de itinerarios y espacios de sociabilidad en torno a los paisajes del agua, particularmente los fluviales, pueden mejorar no solo el acceso a estos paisajes sino también contribuir a su reconocimiento, valoración y disfrute públicos.
  10. Algunos paisajes del agua han constituido históricamente espacios de frontera. Desde la perspectiva del Convenio en su artículo 9, estos paisajes transfronterizos se convierten en espacios de cooperación para la ejecución de acciones compartidas.

El espacio ha contado  con una sala paralela que promovió además la participación activa de distintos colectivos y donde se pudo disfrutar de los posters y vídeos aportados por investigadores y estudiosos de la ciudad, así como entidades implicadas como la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (FERAGUA) o Nomad Garden.

En la sede del TEyCI se expuso a su vez la exposición “Las Alamedas en España y América. Orígenes europeos clásicos y modernos” promovida por Florencio Zoido  Naranjo, Director Honorario del Centro de Estudios Paisaje y Territorio y el equipo del mismo.

En el  TEyCI intervino  la Coordinadora del Plan Nacional de Paisaje Cultural del Instituto de Patrimonio Histórico, Ministerio de Cultura y Deporte, Carmen Caro Jaureguialzo; la Secretaria ejecutiva del Convenio Europeo del Paisaje del Consejo de Europa, Maguelonne Dejéant-Pons quien trasladó el mensaje del Embajador Extraordinario y Plenipotenciario, Representante Permanente de España ante el Consejo de Europa, Manuel Montobbio; la Presidenta de la Conferencia del Consejo de Europa sobre el Convenio Europeo del Paisaje, Sanja Ljeskovic Mitrovi; el Presidente de la Comisión de Democracia, Cohesión Social y Desafíos Mundiales de la Conferencia INGO del Consejo de Europa, Thierry Mathieu.

En el Encuentro ha participado el alcalde de la ciudad de Sevilla, Juan Espadas Cejas, quien ha agradecido a todas las personas que han hecho posible la realización de esta iniciativa y las actividades de participación ciudadanas que culminarán el Ciclo “Agua, Paisaje y Ciudadanía” iniciado en 2017 por el Ayuntamiento de Sevilla y por EMASESA, en colaboración con más de diez entidades y la participación activa de numerosas organizaciones ciudadanas.

 

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