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Tu inodoro no es una papelera

Por que no se disuelvenEl uso publicitario Atascos y desbordamientos Impacto ambiental y economico Galeria de imagenes

tu inodoro no es una papelera

¿Por qué no se disuelven las toallitas y forman atascos?

Las toalli20140515_105436tas húmedas están formadas por fibras sintéticas no tejidas, que tienen una resistencia muy elevada a la humedad. Su composición hace que tarden mucho tiempo en dispersarse en el agua. El papel higiénico, en cambio, no presenta estos problemas. Está formado por pasta de celulosa que se disuelve con facilidad.

Para agravar el problema, cuando las toallitas húmedas atraviesan las tuberías entran en contacto con el aceite y las grasas alimentarias, formando madejas muy densas, que actúan como verdaderos imanes de residuos sólidos.

Las marañas son muy resistentes y acaban formando grumos y acúmulos que atascan las estaciones de bombeo, las depuradoras y los colectores, causando un impacto económico y ambiental severo.

El uso publicitario de las etiquetas “desechable” y “biodegradable”

El uso actual del término “desechable por el inodoro” en las etiquetas de toallitas higiénicas es muy controvertido. Se trata de un término publicitario que se apoya en tests que no reproducen por lo general las condiciones reales de circulación de los residuos en la red de saneamiento.

La etiqueta “desechable por el inodoro” no responde a un criterio científico de objetividad. Los resultados de los tests no son fácilmente extrapolables a la realidad del procesamiento de aguas residuales. Además no hay un consenso claro sobre qué tests son más convenientes y cada fabricante diseña sus propias técnicas e instrumentos de medida, sin que se haya llegado a un protocolo fiable y unificado. No ayuda a resolver el problema que, además, los análisis que recomiendan las asociaciones de fabricantes de toallitas húmedas sean a menudo opcionales. Vistos los problemas que se vienen ocasionando en las redes, los Gestores de saneamiento consideran que los criterios de estos ensayos se consideran insuficientes para justificar la eliminación de estos residuos a través del inodoro.

CIMG0767La terminología supuestamente técnica que emplean las compañías tranquiliza al consumidor y le hace creer, erróneamente, que los productos que usa contribuyen a la sostenibilidad. La retórica publicitaria se sirve con frecuencia de giros y expresiones de carácter científico para legitimar su mensaje.

La etiqueta “biodegradable” también presenta dudas. A pesar de su elevada resistencia, las toallitas acaban deshaciéndose y dispersándose, pero, ¿cuánto tardan en hacerlo? El problema es que cuando llegan a la red de saneamiento están intactas y el tiempo que tardan en desaparecer es muy dilatado. Hasta el vidrio es biodegradable, si se esperan 4.000 años. En diversas pruebas llevadas a cabo por Gestores de Saneamiento y en la experiencia diaria de la explotación de las instalaciones, ha quedado evidenciada la baja degradación de estos productos. En el periodo de tiempo que la toallita permanece en la red de saneamiento, no llega a la degradarse. Hasta que no se resuelvan estos problemas hay que desconfiar de estas etiquetas y considerarlas confusas o engañosas.

En los laboratorios de EMASESA se realizó en abril de 2015 un ensayo para comparar la degradabilidad de las toallitas húmedas con la del papel higiénico. Se tomaron dos toallitas húmedas WC, dos toallitas desmaquillantes y 5 gramos de papel higiénico (de peso equivalente al de las toallitas). Cada lote se vertió en vasos de precipitado con un volumen de 1,5 litros de agua. Las muestras se mantuvieron en agitación durante 24 horas, realizándose en este periodo de tiempo diversas fotografías para evidenciar el grado de descomposición de cada producto. En el tiempo que duró el ensayo se evidenció que las toallitas se mantienen íntegras, mientras que el papel higiénico se descompuso en su totalidad. En la imagen siguiente pueden apreciarse los resultados:

Ensayo toallitas prueba

Atascos y desbordamientos en las viviendas particulares

El uso indebido de las tuberías te perjudica en mayor o menor medida, ya que el problema no siempre se produce lejos de tu casa. Cada vez son más frecuentes los atascos en la red de saneamiento y las arquetas de viviendas particulares porque, al usar el desagüe como una papelera, te expones a obstrucciones del inodoro, desbordamientos en duchas, sótanos y jardines y fallos del sistema séptico.

El funcionamiento incorrecto de tus instalaciones también produce malos olores y problemas de salubridad.

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Impacto ambiental y económico

atasco03El primer desafío que presentan las toallitas húmedas a la sostenibilidad es el tiempo que tardan en desaparecer de forma natural. Normalmente no se degradan hasta que pasan meses, y en algunos casos pueden transcurrir años.

En estaciones depuradoras de aguas residuales que no han sido construidas con previsión para avenidas de agua anormales, en épocas de fuertes lluvias puede producirse desbordamientos, pudiendo darse casos en los que kilos de grumos formados por toallitas húmedas y otros residuos sólidos acaban directamente en el medio, con las consecuencias negativas que esto conlleva. Son muy útiles para limpiar, pero no han sido diseñadas para ser incorporadas al medio ambiente y los acuíferos.

En nuestra sección de noticias puedes consultar casos recientes de desastres ambientales causados por este mal hábito.

Por último, la utilización de las toallitas ha provocado innumerables averías por atascos, y también roturas de las bombas que impulsan las aguas residuales hacia la depuradora. El coste que supone reparar estas averías es muy elevado y merma la eficiencia económica de la gestión del ciclo del agua. Según estimaciones de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS),  los sobrecostes por arrojar toallitas al inodoro suponen una media de 5€ por habitante al año. En el caso de Emasesa esta cantidad supera los 5.000.000 euros al año.

Las toallitas a día de hoy son eliminadas en vertedero, si bien el ‘viaje’ hasta su eliminación es menos sostenible si es tirada al inodoro, ya que incrementa el tiempo hasta su eliminación (lo multiplica por 7, en comparación al de la toallita tirada a la papelera), e igualmente es perjudicial por los costes que conlleva tanto en incidencias en las propias fincas de los clientes, como en las redes de saneamiento, así como en las Estaciones de Bombeo y Depuradoras, en las que incrementa el gasto de una manera significativa.

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