Itinerario por el casco histórico que recorre vestigios relacionados con la cultura tradicional del agua destacando el papel geoestratégico del Castillo, las fuentes históricas y  lavaderos para finalizar en los molinos harineros por lo que la ruta se llamará Agua, fortaleza y riqueza. La ruta parte de la Fuente de Alconchel y finaliza en los molinos que se nutren tanto de estas aguas como las aportadas por la otra mina histórica: la Fuente Gorda. Agua y defensa es uno de los aspectos más interesantes a destacar en esta ruta. Así, el castillo que en el siglo XIV dio origen a la Mairena medieval se emplaza en un cerro menos alto que otros existentes en Los Alcores, todos ellos con mejor  visibilidad sobre posibles enemigos procedentes de las campiñas. Sin embargo, el emplazamiento de este castillo tiene que ver fundamentalmente con el control –y por tanto el poder– sobre el agua: la fortaleza se ubica entre estos dos manantiales y fuentes históricas con el fin de dominarlos y defenderlos. Las rutas termina el Arroyo de los Molinos donde se ve la relación entre el agua y la producción. Cuatro sucesivos molinos molían la harina a través de un sistema hidráulico alimentado por las aguas procedentes de las minas históricas de la Fuente Gorda y la Fuente de Alconchel.

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Rutas del Agua de Mairena del Alcor

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La histórica Fuente de Alconchel, espacio monumental relacionado con la cultura del agua, permite al paseante observar los siguientes elementos:
Mina o galería, Fuente, Abrevadero, Lavadero y Huertas.
El aspecto actual de este conjunto se debe a la remodelación realizada en 1890, cuando se urbanizó esta zona, y se convirtió en un paseo muy popular en Mairena.

Nos dirigiremos por la calle Ancha hasta el denominado Arco o puerta de acceso a la Mairena histórica. Se trata de una puerta mudéjar de ladrillo con doble arco de medio punto, la cual formó parte de un antiguo sistema de cierre de la villa en época bajo medieval. Hoy día presenta en su interior un pequeño retablo del s. XVIII, aunque su fama obedezca a la bella imagen que ofrece del casco histórico de Mairena.

Construida a finales del siglo XIV o principios del siglo XV, su estructura inicial es claramente mudéjar, ya que presenta la típica planta de tres naves y posee cubiertas conformadas con armadura de madera. Al conjunto medieval le sucedieron las reformas de los siglos XVI y XVII, claramente visibles en el exterior.

En la Plaza de Antonio Mairena, también conocida popularmente como “Plaza de las Flores”, se ubica la Capilla del Cristo de la Cárcel y el actual Ayuntamiento La capilla data de finales del siglo XVIII y se construyó para dar culto a la desaparecida imagen de un Crucificado cuya veneración está documentada desde mediados del siglo XVII; fue edificada adosada a la antigua cárcel de la villa, de la cual no quedan vestigios, presentando hoy día una réplica de la imagen del Cristo conocido como “el Santo Cristo de la Cárcel”, pintado al óleo sobre lienzo.

A través de la calle Marina Palacios la Ruta amarilla llega a la Plaza de Antonio Mairena, también conocida popularmente como “Plaza de las Flores”, donde se ubica la Capilla del Cristo de la Cárcel y el actual Ayuntamiento.

A pocos metros del edificio municipal se encuentra la famosa Fuente Gorda, cuyas aguas parecen proceder del manantial de la Huerta Retiro. Su nombre deriva de la amplitud de la boca del manantial e importante caudal de agua que mana, aunque otros estudiosos hablan que “gorda” refiere a la baja calidad de sus aguas. Hasta mediados del siglo XX dispuso de un pilón largo y bajo, donde abrevaba el ganado, y de una zona baja situada junto al manantial donde se llenaban los cántaros de agua.

Los dos manantiales históricos de Mairena –Fuente de Alconchel y Fuente Gorda– se encuentran controlados desde la fortaleza de la localidad, el Castillo de Mairena, función, la del control del agua, especialmente visible desde sus miradores. El castillo alberga también un gran museo arqueológico, la Casa-Museo Bonsor, diseñado por el británico George Bonsor, un recinto expositivo que se encuentra conservado tal como estaba a principios del siglo XX. Por otro lado, un pozo del siglo XIV preside el gran jardín historicista que embellece el lugar, también impulsado por este arqueólogo romántico que se instalara en Mairena hace más de un siglo.

Tras salir de la fortaleza y el museo, la calle Real comunica con el nuevo Parque del Olivar del Castillo, que permite al visitante realizar un agradable paseo entre olivos, aprender con las lecciones de la Bioaula y contemplar bellísimas estampas de las torres del también llamado Castillo de Luna.

Después de la visita al castillo, el museo arqueológico de Bonsor y el parque del olivar, el itinerario que seguimos permite observar el emplazamiento del hasta hace pocas décadas conservado Lavadero de la Atarjea que se alimentaba principalmente por las aguas de la Fuente Gorda. Se trata de la atarjea del Molino de La Latera que se adaptó en su momento como lavadero público y que cuenta actualmente con un proyecto de recuperación.

El Molino de la Latera es el primero de los cuatro que jalonan el paisaje de Mairena en el entorno del Arroyo de los Molinos y que constituyen el eje final de nuestra ruta. Se trata de cuatro molinos de cubo, es decir, que aprovechan por gravedad la fuerza de la cascada de agua procedente de la atarjea correspondiente para hacer girar la noria que se encontraba en la parte superior de construcción.Desde este punto la Ruta amarilla centra su argumento en la relación que se establece entre el agua y la producción, en este caso el aprovechamiento de la fuerza motriz del agua para la producción de harina en los molinos.

El Molino de la Tranca es el segundo de los cuatro que jalonan el paisaje de Mairena en el entorno del Arroyo de los Molinos y que constituyen el eje final de nuestra ruta. Se trata de cuatro molinos de cubo, es decir, que aprovechan por gravedad la fuerza de la cascada de agua procedente de la atarjea correspondiente para hacer girar la noria que se encontraba en la parte superior de la construcción.

Se trata del tercero de los cuatro molinos que jalonan el paisaje de Mairena en el entorno del Arroyo de los Molinos son molinos de cubo, es decir, que aprovechan por gravedad la fuerza de la cascada de agua procedente de la atarjea correspondiente para hacer girar la noria que se encontraba en la parte superior de la construcción. Se llama Molino de los Arcos debido a los bellos arcos que sostienen la atarjea del mismo.El Molino de los Arcos constituye el final de nuestra ruta, que aún nos depara una sorpresa final: la visión del último de los molinos, llamado como Molino del Culebro.

 

Desde el Molino de los Arcos que constituye el final de nuestra ruta, podemos divisar el último de los molinos del entono del Arroyo de los Molinos de Mairena, el llamado como Molino del Culebro, en el marco de un paisaje agrario propio de las feraces vegas y campiñas regadas por los tributarios del río Guadaíra.