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Adaptación en el ciclo integral del agua

Apostamos por una estrategia de prevención

Los efectos del Cambio Climático son ya una realidad y los modelos y predicciones disponibles auguran un empeoramiento de sus efectos negativos. Para la provincia de Sevilla, esto supone una alteración en los regímenes de temperaturas y precipitaciones que acentuarán los fenómenos climáticos extremos, como las olas de calor, las temporadas de escasa o nula precipitación y los breves periodos de lluvia muy intensa.

Ante estas perspectivas, los principales riesgos identificados son las sequías, las olas de calor y las inundaciones. Como parte de nuestra estrategia de adaptación hemos implementado medidas para hacer frente a estos riesgos reduciendo la vulnerabilidad y aumentando la resiliencia.

Ante el riesgo de inundaciones provocados por períodos breves de precipitaciones muy intensas, en EMASESA hemos desarrollado varios proyectos de creación de nuevos depósitos de retención de aguas pluviales, localizados en Sevilla y Dos Hermanas.

Mediante la instalación de estos es posible retener el agua de las precipitaciones intensas con su devolución posterior a la red a un ritmo que garantice que no se producirán puntos críticos en el drenaje que puedan provocar inundaciones, como es el caso de la zona del tramo de cabecera del colector Tamarguillo con el colector Montesierra en Sevilla y en terrenos del recinto ferial junto a la estación de bombeo de Miguel Fleta en Dos Hermanas.
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El río Rivera de Huelva es el penúltimo afluente del Guadalquivir por su margen derecha y a lo largo de su cauce se encuentran los embalses de Aracena, Zufre, La Minilla, y El Gergal. Su principal función es el abastecimiento de agua potable al área metropolitana de Sevilla, aunque también desempeñan una importante función de protección de inundaciones debido a su capacidad reguladora.

Esta capacidad de regulación se amplifica cuanto mayor sea el estado de conservación del ecosistema que lo rodea, especialmente gracias a la vegetación que permite tanto la absorción de agua como la mejora de la estabilidad del suelo.

Así mismo, la actividad de depuración de las aguas residuales del área metropolitana tiene lugar en su mayor parte en las depuradoras de aguas residuales (EDAR) de Ranilla y de Copero, las cuales vierten al cauce y al tramo encauzado del río Guadaira respectivamente.

Para el fomento de la sostenibilidad ambiental hemos desarrollado un proyecto de un corredor verde en esta zona con el fin de valorizar la importancia de los ecosistemas acuáticos y su función en la lucha contra el Cambio Climático.

Al poner en marcha este proyecto apostamos por realizar la reforestación de la zona empleando vegetación propia de estos ecosistemas que cumple la doble función de combatir las olas de calor y prevenir las inundaciones, a la vez que mejora y protege la biodiversidad de la zona y, además, se convierte en un importante recurso de educación ambiental.
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Las ciudades son espacios vulnerables a los efectos del Cambio Climático y deben transformarse en espacios con capacidad de resiliencia al mismo que permitan unas condiciones de vida de calidad para las personas que las habitan.

Con el objetivo de desarrollar ciudades adaptadas al Cambio Climático hemos desarrollado este proyecto pionero de I+D+i que incluye medidas de mejora específicas en el ámbito medioambiental, social y de salud pública en la gestión del agua en la avenida El Greco con 550 metros de longitud.
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Como parte de nuestras medidas para hacer frente a los riesgos de sequía producidos por efecto del Cambio Climático se convierte en primordial un plan de mantenimiento y mejora de la red que evite pérdidas en el sistema mediante un plan de GPI (Gestión Patrimonial de Infraestructuras).

Las variaciones en las temperaturas también suponen un riesgo añadido para los trabajadores, por tanto, se hace necesario una modificación en las prácticas de seguridad laboral enfocada a combatir la incidencia de las olas de calor y mejorar las condiciones de protección del personal contratado.

Con este fin en EMASESA hemos desarrollado un protocolo aplicable a todos los trabajadores que se activa durante los meses de julio y agosto, y durante el resto del año siempre que exista un nivel de alerta 1, 2 ó 3 por calor.

Nuestro protocolo anti-estrés térmico pone a disposición de los trabajadores sombrillas, agua fresca o protección solar entre otros, y se les recuerda la importancia de realizar descansos. Además, en caso de niveles de alerta 2 ó 3, se recomienda establecer en el turno de tarde sólo los trabajos de urgencia.