La gestión del agua antes los nuevos desafíos sanitarios y ambientales

La gestión del agua urbana se enfrenta a una nueva generación de riesgos sanitarios y ambientales que requieren anticipación, innovación y una vigilancia constante. La iniciativa + Salud de EMASESA impulsa una respuesta sistémica a este escenario y sitúa la protección conjunta de la salud pública y el medioambiente en el centro de su estrategia hídrica.

En los últimos años, la aparición de contaminantes emergentes como microplásticos, residuos de productos farmacéuticos, compuestos perfluorados, disruptores endocrinos o metales pesados, ha obligado a replantear los sistemas de control y tratamiento del agua. Estos compuestos, incluso en bajas concentraciones, pueden suponer un riesgo para la salud y el medio ambiente, y su detección y eliminación se ha convertido en una prioridad tanto normativa como social. Asimismo, la presencia de variantes de microorganismos patógenos o patógenos emergentes en las aguas residuales exige reforzar la vigilancia epidemiologia.

Es por ello que EMASESA, a partir de un enfoque One Heatlh articulado a través del programa +Salud, ha desplegado un sistema integral de vigilancia que abarca todo el ciclo del agua, desde la captación hasta el retorno al medio natural. “La monitorización en tiempo real de parámetros fisicoquímicos y microbiológicos, junto a sistemas de alerta temprana y análisis avanzados en colaboración con universidades, permiten identificar incidencias y actuar de forma preventiva”, comenta Manuel Borrego Herrera, jefe de Control de Calidad de EMASESA. Así, la empresa metropolitana cuenta con más de 300 puntos de control y realiza decenas de miles de análisis anuales en sus propios laboratorios, “lo que garantiza una respuesta ágil ante cualquier amenaza”.

Una normativa cada vez más estricta

El marco normativo de aguas avanza hacia esta mejora conjunta del control del riesgo sanitario y ambiental. Por ello, EMASESA ya está trabajando en el control de la resistencia antimicrobiana (reto prioritario de la OMS), en el desarrollo de métodos analíticos para detectar contaminantes emergentes, o en la elaboración de planes de gestión de riesgos para el sistema de saneamiento, depuración y regeneración. Y lo hace desde un prisma que fomente la coordinación entre operadores y autoridades, que es fundamental para prevenir riesgos y garantizar la seguridad del recurso.

basada en la evidencia científica. La colaboración con las autoridades, con los profesionales de salud pública, gestores ambientales, universidades o divulgadores científicos es esencial para avanzar en la protección de la salud y el medio ambiente, y para asegurar un futuro sostenible”, concluye Josefina Revilla Álvarez, jefa de Sistemas y Seguridad del Agua de EMASESA.

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