Las consecuencias de tirar toallitas al inodoro: más de 6.5 millones en gastos y 586 toneladas recogidas de la red de saneamiento

  • EMASESA lanza la campaña «Las toallitas no desaparecen, se quedan aquí» para concienciar sobre el impacto económico y ambiental que provoca tirar estos productos al inodoro.

  • Durante 2025 se retiraron 837 toneladas de residuos de la red de saneamiento, de los cuales el 70% fueros toallitas.

Con motivo del Día Mundial del Retrete, que se celebra el 19 de noviembre, EMASESA recuerda la importancia de hacer un uso responsable del inodoro y de no utilizarlo como una papelera. La correcta gestión de los residuos domésticos resulta fundamental para garantizar el buen funcionamiento de las redes de saneamiento y de las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), evitar atascos e incidencias y reducir costes que finalmente repercuten sobre el conjunto de la ciudadanía.

De hecho, durante 2025 EMASESA retiró un total de 837 toneladas de residuos procedentes de las instalaciones de saneamiento, depuración y aliviaderos. De esa cantidad, 586 toneladas correspondieron a toallitas húmedas, que representan aproximadamente el 70% de todos los residuos recogidos.

Imagen de la nueva campaña de EMASESA «Las toallitas no desaparecen, se quedan aquí».

Lejos de deshacerse al entrar en contacto con el agua, las toallitas mantienen gran parte de su estructura y se acumulan en colectores, estaciones de bombeo y depuradoras, donde forman grandes masas que provocan obstrucciones, averías mecánicas y un importante incremento de los costes de explotación.

Según datos del sector del agua urbana recopilados por DAQUAS, los costes asociados a las toallitas pueden alcanzar los 6 euros por habitante y año. Aplicado al ámbito de actuación de EMASESA, esta cifra supondría un coste superior a los 6,5 millones de euros anuales destinado exclusivamente a hacer frente a las consecuencias de un residuo que no debería circular por la red de saneamiento.

«Cada toallita que se tira al inodoro termina generando un problema que alguien tiene que resolver y pagar. El gesto correcto es muy sencillo: las toallitas, al cubo», recuerdan el consejero delegado de EMASESA, Manuel Romero.

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Campaña de sensibilización en Dos Hermanas

Coincidiendo con esta efeméride, EMASESA pondrá en marcha la campaña de concienciación «Las toallitas no desaparecen, se quedan aquí», una iniciativa que muestra de forma visual el destino real de estos residuos una vez son arrojados al inodoro.

Entre otros lugares, la campaña tendrá una presencia especial en Dos Hermanas, concretamente en la zona de Entre Núcleos, donde el problema de los atascos provocados por toallitas se ha intensificado en los últimos años. Por ello, el día 22 de noviembre se organizará un evento de carácter familiar en el Parque Infantil del Dragón en el que, a través de talleres y espectáculos, se concienciará sobre el problema. Además, EMASESA desarrollará acciones divulgativas en centros educativos y otros espacios públicos con el objetivo de sensibilizar a la población sobre las consecuencias ambientales, económicas y operativas derivadas de esta práctica.

Como comenta el consejero delegado de la empresa pública del agua, “la iniciativa busca trasladar un mensaje claro: solo tres cosas deben llegar al inodoro, papel higiénico, agua y residuos fisiológicos. El resto de los productos, incluidas las toallitas, deben depositarse siempre en la papelera”.

El saneamiento, un servicio esencial e invisible

El Día Mundial del Retrete, promovido por Naciones Unidas, pone el foco en la importancia del saneamiento como uno de los servicios públicos esenciales para la salud, el medio ambiente y la calidad de vida.

Detrás de un gesto cotidiano como pulsar el botón de la cisterna existe una compleja red de más de miles de kilómetros de conducciones, estaciones de bombeo y plantas depuradoras que trabajan de forma continua para recoger, transportar y tratar las aguas residuales de la población.

La presencia creciente de residuos impropios en esta red dificulta su funcionamiento y obliga a destinar importantes recursos humanos y económicos a tareas de limpieza y mantenimiento que podrían evitarse con hábitos responsables en los hogares.

España avanza hacia la responsabilidad de los fabricantes de toallitas

La gestión de los residuos generados por las toallitas húmedas podría experimentar importantes cambios en los próximos años. El pasado mes de agosto se publicó en la plataforma europea TRIS (Technical Regulation Information System) el Proyecto de Real Decreto por el que se regula la gestión de los residuos de las toallitas húmedas y los globos.

Éste incorpora el principio de Responsabilidad Ampliada del Productor, que obligará a estas empresas a financiar la retirada de las toallitas que llegan a las redes de saneamiento y a las estaciones depuradoras, así como su transporte y tratamiento posterior. La norma todavía se encuentra en tramitación y fue notificada a la Comisión Europea en julio de 2026.

El proyecto también prevé que los productores contribuyan a las campañas públicas de información y sensibilización destinadas a prevenir su abandono y promover una correcta eliminación.

DAQUAS, (Asociación Española del Agua Urbana) asociación de la que forma parte EMASESA, valora positivamente la implantación de este sistema, pero ha planteado alegaciones al documento, como que la financiación abarque todos los impactos reales sobre el saneamiento: la limpieza de redes y depuradoras, la retirada de residuos en los cauces junto a los puntos de desbordamiento y la instalación y el mantenimiento de elementos de retención. La asociación propone, además, que las aportaciones de los productores se calculen en función de la cantidad de producto que introduzcan en el mercado.

De igual manera, DAQUAS advierte de que no resulta viable exigir a cada operador que determine con precisión las toneladas de toallitas retiradas tal y como recoge el Proyecto de Real Decreto actualmente. En las redes y depuradoras estos productos aparecen mezclados y compactados con otros residuos, por lo que separarlos y contabilizarlos individualmente exigiría medios técnicos y económicos desproporcionados y podría incrementar los riesgos para el personal encargado de estas tareas.

Un estudio promovido por la asociación, con 40 muestras recogidas en 16 municipios de ocho provincias, comprobó que alrededor del 70 % de los residuos acumulados en los sistemas de desbaste analizados correspondía a toallitas. Ninguna de las muestras cumplía los criterios de composición de la Norma UNE 149002:2022 para ser desechada por el inodoro y todas contenían fibras sintéticas.

La futura regulación refuerza así un principio fundamental: las toallitas deben depositarse siempre en la papelera. La responsabilidad de los productores permitirá financiar parte del daño que estos residuos ocasionan, pero la prevención continúa dependiendo de un gesto cotidiano: no arrojarlas al inodoro.

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