Entrar donde nadie entra para que Sevilla y su área metropolitana funcionen

EMASESA visibiliza el trabajo en espacios confinados de alto riesgo que garantiza el funcionamiento del sistema de saneamiento

Bajo las calles hay otro mundo desconocido. Sin luz, con aire potencialmente tóxico y con el riesgo constante de que el agua aparezca en segundos. Es ahí donde trabajan los equipos que permiten que la ciudad funcione con normalidad cada día.

Con motivo de la reciente celebración del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, EMASESA reivindica la importancia de la formación en una labor especializada que se desarrolla en el interior de la red de saneamiento, un entorno con riesgos reales donde la prevención es fundamental.

Para ello ha realizado un vídeo en el que profesionales de la empresa metropolitana de aguas muestran cómo se desarrollan estas intervenciones en los principales colectores. Esta es una de las tareas más desconocidas y exigentes del servicio público, pero también de las más necesarias, ya que los operarios acceden para realizar labores preventivas o actuar ante incidencias, como episodios de lluvias intensas u obstrucciones.

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Un trabajo peligroso y altamente especializado

Cada año, los equipos inspeccionan en torno a 30 kilómetros de los principales colectores de la red, una infraestructura que alcanza aproximadamente los 180 kilómetros. Estas actividades resultan imprescindibles para garantizar el correcto funcionamiento de las principales vías de evacuación de aguas de la ciudad, al evitar incidencias que podrían afectar tanto a barriadas como a la actividad económica del área metropolitana.

Sin embargo, se trata de intervenciones complejas. Los colectores son espacios confinados, con riesgos asociados como la presencia de gases peligrosos, la falta de oxígeno o la posibilidad de inundaciones repentinas, además de las dificultades propias de la evacuación en caso de emergencia. En este entorno, cualquier error puede tener consecuencias graves.

La importancia de la formación

Para minimizar estos riesgos, EMASESA aplica protocolos estrictos de prevención de riesgos laborales. Ninguna intervención se realiza sin una planificación previa ni sin la formación específica del personal. Esta preparación se refuerza de manera continua, e incorpora equipos y mejoras que, en muchos casos, nacen de la propia experiencia de los equipos que trabajan sobre el terreno.

En este contexto, la coordinación y el entrenamiento resultan clave. Cada actuación está prevista y ensayada para garantizar una respuesta eficaz ante cualquier eventualidad, reduciendo al mínimo la siniestralidad y asegurando tanto la protección del personal como la continuidad del servicio.

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