La Cartografía del Guadalquivir en el archivo técnico de EMASESA, segunda conferencia de las VI Jornadas Guadalquivir, un río con mucha historia
Las Jornadas, organizadas por EMASESA, se celebran los martes de mayo en su sede social de la calle Escuelas Pías
La segunda conferencia de las VI Jornadas Guadalquivir, un río con mucha historia estuvo a cargo del responsable de la documentación gráfica y el archivo histórico de EMASESA, Ignacio Luis Rivero Moreno quien hizo un recorrido por los fondos documentales cartográficos que recogen, desde comienzos del siglo XIX, la vida del río a su paso por la ciudad, la de sus afluentes, las historias de las inundaciones que provocaron, los usos que le dieron los ciudadanos y las infraestructuras relacionadas con el Guadalquivir.
Así, durante su intervención, que tuvo lugar ayer martes 12 de mayo en la sede social de EMASESA en la calle Escuelas Pías y bajo el título La cartografía del Guadalquivir en el archivo técnico de EMASESA, Rivero comenzó su intervención haciendo un breve repaso a la historia de EMASESA, constituida como Sociedad Anónima en 1974 para dar paso al cambio de modelo de gestión del abastecimiento en Sevilla, enfocado principalmente en la búsqueda de nuevos recursos para afrontar las sequías que desde 1973 y 1977 azotaron a Sevilla y que volverán a repetirse en los periodos de 1981, 1983, 1992 y 1995. Para ello, EMASESA realizará importantes inversiones como la construcción de los embalses El Gergal y Zufre, la Estación de Tratamiento de Agua Potable ETAP El Carambolo y las primeras depuradoras.
Durante la contextualización histórica de EMASESA, Rivero también citó como punto de inflexión la transformación de la empresa de municipal a metropolitana, hecho que tuvo lugar en el año 2007 y que supondrá la participación de todas las poblaciones abastecidas en su Consejo de Administración y consecuentemente en la toma de decisiones y órganos de gobierno.
La conferencia continuó destacando que la recopilación de documentación fue una de las primeras actividades tras la constitución de la empresa, iniciándose la agrupación de material repartido por las distintas áreas del Ayuntamiento relacionado con la gestión de las infraestructuras y reuniendo los fondos heredados también de la Gerencia municipal, de la Junta de Andalucía, de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y del Ministerio de Obras Públicas, entre otros organismos. “Para ello, dijo Rivero, se creó el departamento de Cartografía, se le dotó de personal especializado, delineantes calcadores, aprendices de delineante y delineantes y tras realizarse la selección de documentación se crearon los tipos documentales: Cartoteca, Proyectos de Obras, Proyectos de Instalaciones, Urbanizaciones (tipo documental perteneciente al postrer departamento de Licencias de Obras) y Planos Generales, contabilizándose más de 400 documentos de Cartoteca y más de 500 Proyectos de Obras.”
Ignacio L. Rivero manifestó que “la necesidad de localizar infraestructuras y su correcto mantenimiento, la planificación del abastecimiento/saneamiento a los núcleos de población del área metropolitana, los modelos para la correcta redacción de los proyectos y su ejecución en obra, el inventario de kilómetros de red, elementos e instalaciones o el conocimiento de las complejas redes de la compañía, son razones más que suficientes para contar con colecciones de mapas y planos”, añadiendo que “al principio fueron cartografías heredadas en las que se dibujaban las redes de forma manuscrita y que después se pasó a la propia generación de colecciones de planos, con vuelos y topografía tradicional, terminando en Sistemas de Información Geográfica o los modernos BIM con gemelos digitales del territorio e instalaciones”.
En este sentido expresó también que “para la gestión, mantenimiento y control de las infraestructuras de abastecimiento y saneamiento, fue un reto traspasar el conocimiento personal y la memoria colectiva a una documentación gráfica al alcance de todos. Con la participación del personal obrero, la toma de datos en campo y los proyectos archivados se consiguió plasmar en las cartografías las trazas e instalaciones de las infraestructuras. En los inicios se contó con cartografía base de callejeros, disponibles y accesibles en formato papel vegetal o poliéster.”
Rivero mencionó además que “desde su creación, la empresa de aguas de Sevilla ha ido incrementando las poblaciones bajo su gestión, incluyendo a todas ellas en un sistema eficiente del ciclo integral del agua. Al principio con la ciudad de Sevilla como núcleo principal y cuna de la compañía y la población de Camas, sede que alojaba el depósito principal de El Carambolo y posteriormente la estación tratamiento de aguas potables (ETAP) que aseguraba el suministro a las dos poblaciones. Con el paso del tiempo se fueron añadiendo otros núcleos de población del área metropolitana de la capital. De este modo engrosaron en el sistema a Alcalá de Guadaíra, Dos Hermanas y San Juan de Aznalfarache en 1987, Coria del Río, Mairena del Alcor y La Rinconada en 1988, La Puebla del Río en 1989, El Garrobo en 1993, Alcalá del Río en 1997 y El Ronquillo en 2001. Con cada incorporación se incrementaban las colecciones de cartografía, no sólo de los núcleos urbanos a escalas 1:500, 1:1000 o 1:2000, también los territorios de conexión entre embalses y ETAP, entre ETAP y poblaciones, entre depósitos de regulación y/o de acumulación y sus zonas de suministro, entre poblaciones y su EDAR de cuenca, etcétera. Por tanto, se usaron para estas zonas de infraestructuras escalas topográficas más ampliadas: 1:5000, 1:10000, 1:25000 y 1:50000, entre otras.”
Rivero, continuó su presentación mencionando el compromiso de EMASESA con la conservación del patrimonio cartográfico traducido en la acumulación de conocimiento a partir de la catalogación de unidades físicas y la clasificación de fondos documentales; la conservación, lograda con la limpieza, restauración y almacenaje correcto y la difusión al digitalizar según estándares, divulgar a la ciudadanía y compartir con otras entidades. Este compromiso, añadió “ha dado como resultado el reconocimiento por organismos de alto prestigio como la Biblioteca Nacional de España, la Biblioteca Nacional de Portugal, el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, el Instituto Geográfico Nacional, el Archivo General de Indias, universidades y museos.”
Con relación al Archivo Técnico de EMASESA, citó los mas de 16.800 planos y mapas con los que cuenta, la modernización de los contenedores y del continente incorporando dos sistemas de detección y extinción de incendios, controles de humedad y temperatura y equipos informáticos y su cronología desde el siglo XIX hasta la actualidad.
Tras esto dio paso a la cartografía del río Guadalquivir. Sobre ella, Rivero detalló los contenidos de los mapas de la Cuenca del Guadaíra (años 1883-1899); el croquis geológico de la Cuenca del Guadaíra (año 1900) o el Plan General de Obras de Juan de Haro y Pérez de la Concha de 1943, entre otros.
Además, durante la conferencia detalló las diferentes infraestructuras y usos del Guadalquivir, mencionando el puente de barcas, única conexión de personas a pie hasta Triana durante 700 años tras ser construido en 1171 en la época de Al-Andalus y que será sustituido en 1852 por el puente de Isabel II; la Pasarela del Agua o Pasadera, construida en 1898 para llevar el suministro de agua potable a Triana y la Estación de Filtraje de 1926 que utilizaba agua del río como abastecimiento complementario al agua suministrada por la compañía de los ingleses, que estuvo en funcionamiento hasta la década de los años 50 y desde 1999 acoge al Centro de Formación del Agua de EMASESA y hoy se suma a la alianza de la Cátedra del Agua de EMASESA con la Universidad de Sevilla.
Por último, Ignacio Luis Rivero hizo alusión a las recurrentes inundaciones que forman parte de la historia de Sevilla como consecuencia de la presencia del río Guadalquivir y sus afluentes en su orografía, centrando su atención en la riada de 1892 y en el desbordamiento del Tamarguillo en 1961.
La conferencia La cartografía del Guadalquivir en el archivo técnico de EMASESA, impartida por Ignacio Luis Rivero Moreno, responsable de la documentación gráfica y el archivo histórico de EMASESA, puso de manifiesto la importancia de la conservación y catalogación de planos y mapas como documentos gráficos de la historia del agua en Sevilla y del Guadalquivir, revelando como la cartografía es una herramienta clave para interpretar la memoria hidráulica de Sevilla.
Las VI Jornadas Guadalquivir, un río con mucha historia, organizadas por la Cátedra del Agua de EMASESA y coordinadas por el historiador Marcos Pacheco, se celebran todos los martes del mes de mayo a las 19.00 horas en el salón de actos de la sede social de EMASESA (antiguo palacio de los Ponce de León y convento de Los Terceros) con entrada libre hasta completar aforo, expidiéndose certificados académicos de asistencia a quien lo solicite.
















