La conferencia De ciudad inundada a ciudad transformada. Y Sevilla se abrió al río cerró el 26 de mayo las VI VI Jornadas Guadalquivir un río con mucha historia

La cuarta y última conferencia estuvo a cargo del ingeniero Mariano Palancar Sánchez

 La conferencia De ciudad inundada a ciudad transformada. Y Sevilla se abrió al río, a cargo del ingeniero Mariano Palancar Sánchez cerró el martes 26 de mayo, las VI Jornadas Guadalquivir un río con mucha historia, destacando el protagonismo del río en la configuración del urbanismo y de la ingeniería hidráulica en su nueva concepción abierto a nuevas oportunidades para la vida urbana.

Así, Mariano Palancar inició su intervención desgranando algunos de los contenidos de la exposición homónima, que durante el mes de enero de 2025 se exhibió en la Fundación Cajasol para poner al descubierto el secreto mejor guardado de Sevilla: que cada 8 años, la ciudad se inundaba, provocando millares de víctimas, enfermedades y miles de casas destruidas.

“Resulta muy difícil de entender, dijo Mariano Palancar, que unas experiencias tan espantosas como las que ha sufrido Sevilla a lo largo de su historia estén escondidas para la memoria colectiva. La inmensa mayoría de la población las desconoce. Creo que este fenómeno de olvido merecería el análisis de expertos en la materia que explicaran cómo es eso posible”.

En este contexto mencionó al catedrático Francisco de Borja Palomo a quien le debemos el riguroso estudio que documenta las riadas acontecidas entre 1297 y 1877, después de que presenciara en directo la devastadora inundación de 1876 y tras ello, Palancar ilustró sus palabras con imágenes que representaban escenas de inundaciones de artistas plásticos y fotógrafos.

A continuación, se detuvo en la figura de Mariano Palancar Penella, su padre, artífice de la mayor transformación urbanística realizada ligada al río que, además, conectaba con el pensamiento del catedrático Francisco de Borja Palomo, quien un siglo antes consideraría que lo más importante para Sevilla era librarla de las inundaciones. “Casi un siglo después, expresó Mariano Palancar, aparece ese hombre con celo diligente y constancia incansable: Mariano Palancar Penella, quien, en 1969, recién nombrado director de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, realiza una visita a la zona de San Jerónimo, lugar donde el Guadalquivir atacaba a Sevilla y exclamó: A mi aquello me produjo escalofríos y pensé que lo más urgente que tenía la Confederación era el proyecto de la Corta de la Cartuja. Desde entonces fue una preocupación permanente para mí”. De este modo, aquella idea nacida en 1900 en la mente de Borja Palomo tomaba cuerpo 69 años más tarde gracias al decidido impulso de Palancar Penella quien la convirtió en el proyecto más urgente de la Confederación.

Durante la conferencia Palancar Sánchez añadió que la obra de la Corta de La Cartuja era un proyecto faraónico. Se trataba de desviar el curso del Guadalquivir alejándolo de la ciudad, construyendo un nuevo cauce de 6 km de longitud, 240 m. de anchura y 13 m. de profundidad, acompañado a ambos lados de sendos muros de tierra de 60 metros de anchura en base y 5 metros de altura para impedir que el agua de las avenidas extraordinarias entrase en la ciudad.  Para ello fue preciso excavar 14,5 millones de m3 de tierra y las obras que se iniciaron en 1975 concluyeron en 1982.

“La Corta de la Cartuja aportó a Sevilla un hecho trascendental: dejar de temer al rio y de esa forma convertir al enemigo en compañero” manifestó Palancar añadiendo que “durante toda su existencia la ciudad tuvo que defenderse del Guadalquivir, primero con sus murallas y, una vez eliminadas, con un muro de tierra sobre el que discurría el ferrocarril. La obra de la Corta de la Cartuja, al proteger a Sevilla de las inundaciones, convierte en innecesario el muro del ferrocarril” y, una vez derrumbado, Sevilla se abre al rio, descubriendo que se encontraba tras la tapia que discurría por la calle Torneo y que el Guadalquivir se ofrecía para actividades culturales y recreativas, mostrando un paisaje inédito de la ciudad de incalculable valor estético, como expresaría el alcalde Parias Merry en 1977.

Mariano Palancar Sánchez también detalló en su ponencia la cronología de la obra de la Corta de la Cartuja, los datos técnicos y de inversión de su construcción y proyectó dos piezas audiovisuales divulgativas, la primera sobre la defensa de Sevilla ante las históricas inundaciones y la segunda sobre el nuevo espacio conquistado tras el derribo de la tapia de la calle Torneo, con el que la ciudad dejó de temer al río para abrirse a él, a sus nuevos usos recreativos y a la belleza de su nuevo urbanismo en el que el arte de la ingeniería dejó su impronta en los extraordinarios puentes que dibujan el actual perfil de Sevilla.

La enriquecedora, cautivadora y emotiva conferencia de Palancar Sánchez rescató del olvido episodios desconocidos de la historia de Sevilla y subrayó frases memorables de ilustres catedráticos, historiadores, ingenieros y arquitectos, conocedores de la singular relación entre Sevilla y su rio. Su intervención, describiendo la evolución del urbanismo sevillano vinculado intrínsecamente al Guadalquivir, evidenció el carácter visionario y comprometido de hombres que, como su propio padre, dedicaron toda la vida a hacer de Sevilla una ciudad moderna.

Tras esta conferencia, cuarta y última de las VI Jornadas Guadalquivir un río con mucha historia, intervino el Consejero Delegado de EMASESA, Manuel Romero, con cuyas palabras, se dio por clausurado el ciclo.

Las VI Jornadas Guadalquivir un río con mucha historia, organizadas por la Cátedra del Agua de EMASESA, junto al historiador Marcos Pacheco Morales-Padrón y celebradas todos los martes de mayo en la sede de EMASESA han contado con la colaboración del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) y el operador logístico del Puerto de Sevilla, Sevitrade y han ofrecido un recorrido transversal de la relación de Sevilla con su río, desde la perspectiva histórica hasta la ecológica, pasando por la ingeniería hidráulica y la cartografía.

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