Las VI jornadas Guadalquivir: un rio con mucha historia subrayan la intrínseca relación entre Sevilla y su rio y la importancia de la cartografía y la ecología en su historia y conservación
El ciclo de conferencias fue clausurado por el consejero delegado de EMASESA, Manuel Romero
Las VI Jornadas Guadalquivir un río con mucha historia, viaje en cuatro miradas sobre el río fueron clausuradas el pasado 26 de mayo por el consejero delegado de EMASESA, Manuel Romero, quien destacó que esta actividad, organizada por la Cátedra del Agua, había brindado la oportunidad de saber más de la relación de Sevilla con su río. Del pasado, del presente y del futuro a través de una visión integral, que ha hecho comprender como el Guadalquivir es un elemento vertebrador del desarrollo urbano de Sevilla.
Esta perspectiva transversal, añadió Manuel Romero, abarcó desde la memoria histórica hasta los retos ecológicos actuales, pasando por la representación cartográfica y la ingeniería hidráulica, poniendo de relieve que el Guadalquivir no es solo un elemento geográfico, sino un protagonista esencial en la construcción de la ciudad.
Y tras agradecer al historiador Marcos Pacheco Morales-Padrón su participación en la organización y a al Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) y al operador logístico del Puerto de Sevilla, Sevitrade su colaboración, Manuel Romero esbozó brevemente cada una de las cuatro conferencias celebradas para ilustrar que las Jornadas habían sido una edificante singladura que había puesto al descubierto cuatro tesoros de incalculable valor. Cuatro conferencias donde historia, técnica y ciencia habían dialogado para ofrecer una visión completa de la relación del Guadalquivir con Sevilla y con su empresa de aguas.
La primera de las conferencias, impartida por el historiador Marcos Pacheco Morales-Padrón, La pérdida del sentido fluvial de Sevilla: del río a la dársena (1903-1953), celebrada el martes 5 de mayo describió cómo Sevilla cambió de forma radical la relación con su río resolviendo problemas históricos, pero también alejando la actividad portuaria de la vida cotidiana de la ciudad. Para ello fue necesario el diseño de un modelo portuario controlado y canalizado, que se logró en dos etapas: con el Plan Moliní (1903-1926) y con el Plan Brackenbury (1927-1953). Ambos impulsaron importantes transformaciones e infraestructuras como la corta de Tablada, el canal de Alfonso XIII, la esclusa de Torrecuéllar, el tapón de Chapina, los puente del río Telmo, de San Juan de Aznalfarache y del Patrocinio, la corta de la vega de Triana, el muelle de las Delicias, la ampliación del muro de defensa y la desviación del ríos Guadalquivir, con el objetivo de modernizar el puerto, mejorar la navegación, evitar inundaciones y reforzar el desarrollo económico de la ciudad.
La segunda de las conferencias de este ciclo, La cartografía del Guadalquivir en el archivo técnico de EMASESA, celebrada el 12 de mayo a cargo del responsable de la documentación gráfica y el archivo histórico de EMASESA, Ignacio Luis Rivero Moreno, subrayó el valor de los fondos documentales cartográficos de la empresa de aguas que recogen, desde comienzos del siglo XIX, la vida del río a su paso por la ciudad, la de sus afluentes, las historias de las inundaciones que provocaron, los usos que le dieron los ciudadanos y las infraestructuras relacionadas con el Guadalquivir.
La ponencia repasó también la historia de EMASESA, la creación de su archivo técnico y el desarrollo de la cartografía como herramienta esencial para la gestión, conservación y planificación de las infraestructuras hidráulicas, destacándose el compromiso de la empresa con la preservación, digitalización y difusión de este patrimonio documental, que hoy reúne más de 16.800 planos y mapas. La conferencia puso en valor la cartografía como una pieza clave para interpretar la memoria hidráulica de Sevilla y la historia del Guadalquivir.
La tercera conferencia Algunas notas sobre la ecología de la Dársena del Guadalquivir: las especies exóticas invasoras, impartida por el jefe del departamento de Limnología de EMASESA y doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Sevilla, Carmelo Escot, tuvo lugar el 19 de mayo, abordando los principales problemas que generan las especies invasoras en la dársena, tanto sobre la biodiversidad como sobre las infraestructuras hidráulicas y el abastecimiento de agua industrial, especialmente en la Isla de la Cartuja, detallándose las medidas de control y seguimiento que EMASESA desarrolla para minimizar su impacto, así como la importancia de la prevención, la vigilancia y la educación ambiental. Esta conferencia también analizó la evolución histórica y ecológica del río a su paso por Sevilla poniéndose de manifiesto como en todo el proceso de transformación de un río, como en el caso de las cortas o de la dársena del Guadalquivir, la intervención hidráulica modifica el funcionamiento ecológico del río. Además, la ponencia detalló que la rectificación del cauce lleva a la pérdida inicial de heterogeneidad y conectividad fluvial, que en la fase inicial se produce la simplificación de hábitats y de las comunidades biológicas, y que la colonización vegetal y animal se va adaptando con el tiempo. No obstante, se añadió que los ríos urbanos canalizados siguen siendo ecosistemas vivos, aunque distintos al sistema original y se señaló la necesidad de integrar criterios ecológicos junto a los hidráulicos en la gestión del río.
Y la cuarta y última conferencia De ciudad inundada a ciudad transformada. Y Sevilla se abrió al río, a cargo del ingeniero Mariano Palancar Sánchez celebrada el martes 26 de mayo, mostró como las históricas inundaciones marcaron durante siglos la vida de Sevilla y cómo esa realidad ha permanecido, en gran parte, olvidada en la memoria colectiva. La ponencia puso el foco en la transformación urbana e hidráulica que supuso la Corta de la Cartuja, obra impulsada por Mariano Palancar Penella, que permitió alejar el cauce del Guadalquivir de la ciudad, protegerla de las riadas y abrir una nueva relación entre Sevilla y su río. Gracias a esta actuación, Sevilla dejó de vivir de espaldas al Guadalquivir y pudo integrar el río como espacio para la vida urbana, cultural y recreativa.
La conferencia también repasó datos históricos, técnicos y audiovisuales sobre esta gran obra de ingeniería, destacando su impacto en la configuración de la Sevilla moderna.
Estas ponencias, de entre 60 y 90 minutos de duración, enmarcadas en las VI Jornadas Guadalquivir un río con mucha historia, viaje en cuatro miradas sobre el río, se celebraron los martes del mes de mayo a las 19.00 horas en el Salón de actos de la sede social de EMASESA (antiguo palacio de los Ponce de León y convento de Los Terceros), con entrada libre hasta completar aforo y han expedido certificados de asistencia.
La Cátedra del Agua de EMASESA, organizando actividades como estas Jornadas contribuye a la divulgación científica vinculada con la realidad, problemática y perspectivas del agua para fomentar la generación del conocimiento en todas las áreas del ciclo integral del agua.
Todas las conferencias se pueden consultar en la página web de EMASESA donde están publicados los videos de su grabación.
